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El triunfo de China “comunista”

8am

En el 2002 el corresponsal de CNN para Hong Kong y China, Gordon G. Chang, publicó un libro llamado “El venidero colapso de China”. Compré el libro en 2005 en alguna librería del aeropuerto porque me pareció que era una persona informada, sobre todo como periodista de la cadena norteamericana. 

El periódico The Observer  decía: “Los capítulos apocalípticos de Chang diagnostican y predicen los efectos desestabilizadores y de largo alcance de la continuada crisis económica de la sociedad y la política chinas”. Otros comentarios sobre el libro alababan la “profundidad del análisis de la publicación”. 

En 2008, cuando vino la crisis económica mundial  llamada la “Gran Recesión”, China disminuyó el ritmo de su acelerado crecimiento. Muchos perdieron el empleo. La nación asiática experimentaba la primera crisis capitalista. Parecía que Chang tenía razón. La sorpresa es que el Gobierno sacó la chequera e impulsó la más grande inversión en infraestructura del Siglo XXI. Tan solo una ciudad de 10 millones invertía más que todo el Reino Unido según un reportaje de la BBC llamado, “Como China engañó al mundo”.

Vienen estas historias a cuento porque el Partido Comunista acaba de cumplir 100 años y lo festejan, entre otras cosas, con la inauguración de un mega aeropuerto en la ciudad de Chengdu Tianfu en la provincia de Sichuan. Al igual que en Beijing y en Shanghai, es su segundo aeropuerto internacional.

Tan sólo ver el proyecto nos hace salir lágrimas de nostalgia por nuestro NAIM destruido. En la primera parte del proyecto habrá 70 hectáreas techadas para recibir hasta 60 millones de pasajeros al año. En la segunda etapa podrá operar vuelos hasta por 130 millones. Justo lo que se diseñó para Texcoco. 

China tiene un Partido Comunista pero su sociedad es profundamente capitalista. Hasta el Gobierno opera como una gran palanca para crear capital. En una generación hay billonarios por montones y miles de millonarios. Sus grandes empresas participan en los más importantes mercados de valores, desde Hong Kong hasta Nueva York. También ayer la empresa DiDi, competidora de Uber, inició su oferta pública de acciones con una valuación de 60 mil millones de dólares en Estados Unidos. 

Antes de que termine la década en China no habrá pobres. Es una meta concreta del presidente Xi Jinping. Hace mucho que en el país dejaron de hablar de igualdad comunista. Están metidos en producir y competir entre ellos y con todo el mundo. Industria tras industria, sector por sector, se comen a Occidente en la manufactura de casi todo. Basta un paseo por Alibaba para encontrar lo inimaginable, desde toallas lavacoches por 5 pesos, productos electrónicos como laptops desde 4 mil hasta instrumentos y maquinaria industrial de avanzada. 

Mao conquistó el poder hace 73 años. La era puramente comunista duró 30 años. Fue una época de miseria humana coronada por la devastación de la llamada “Revolución Cultural” en los sesentas. Después de su muerte, un hombre iluminado llamado Deng Xiaoping cambió al mundo cuando puso al país de mil 400 millones de habitantes a producir, producir más y producir con calidad. Sin descanso.

Para ellos el futuro aparece seguro y  luminoso. Los profetas de su colapso fallaron y, a pesar de ser un país autoritario y antidemocrático, avanza hacia el liderazgo económico mundial. Todo en menos de dos generaciones. 

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