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La Noche Triste y las frases icónicas que se dicen de este momento

La Noche Triste y las frases icónicas que se dicen de este momento

Aunque es cierto que Hernán Cortés no fue el primer conquistador de México, ya que el primero fue Cristóbal Colón, es a él a quien se le atribuye el éxito y el inicio del mestizaje en México. Por ello en La Verdad Noticias te dejamos cuáles son las frases célebres, icónicas e históricas de La Noche Triste.

La gran mayoría sabemos, por los libros de historia, que durante la “Noche Triste” el conquistador Hernán Cortés lloró la derrota frente a un árbol de Ahuehuete.

Pero ¿dónde está el árbol de la Noche Triste?, ¿es realmente cierto que el capitán del ejército español lloró amargamente y sobre todo existió aquel árbol? La realidad es que la historia narrada es solo una leyenda, sin embargo estas son las frases que nacieron a raíz de aquel momento.

Frases: A 500 años de La Noche Triste

Una serie de dichos respecto a La Noche Triste se han dicho a lo largo de 500 años de historia.

“Vive Dios que lo intenté”: Bajo el mítico ahuehuete de La Noche Triste

¿Cómo puede venir nada bueno si no volvemos por la honra de Dios, es decir, si no cumplimos en seguida con nuestro deber de cristianos y civilizadores?”: Hernán Cortés lamentándose.

“¡Quemar las naves!”: Es una leyenda sobre la que fue la orden de Hernán Cortés a sus tropas durante la conquista de México para evitar que sus huestes, amotinadas, se retiraran.

“Pues que ansí es, adelante en buena hora”: Se dice que es la frase de Cortés al iniciar la primera batalla contra los Tlaxcaltecas tras varios infructuosos intentos de alianza con ellos.

“Santiago y a ellos”: Frase de Hernán Cortés durante una cruenta batalla contra las tropas de Xicoténcatl

“Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, escribió el cronista español Bernal Díaz del Castillo respecto a La Noche Triste.

“Volvamos al Pedro de Alvarado, que como Cortés y los demás capitanes, le encontraron de aquella manera y vieron que no venían más soldados, se le saltaron las lágrimas de los ojos”, escribió Díaz del Castillo sobre la matanza de los españoles a manos de los mexicas, momento que se nombró La Noche Triste.

  • Poema a Hernán Cortes por Lope de Vega 

“Cortes soy, el que venciera

por tierra y por mar profundo

con esta espada otro mundo,

so otro mundo entoces viera”.

“Di a España triunfos y palmas,

con felicisimas guerras.

Al Rey infinitas tierras

y a Dios infinitas almas”.

Armas de los mexicas en La Noche Triste

Durante La Noche Triste un grupo indigena mexica acabó con un ejército español usando armas de palos y piedras. 

Existe un debate sobre La Noche Triste, algunos le llaman la Noche Victoriosa, esto debido a que un grupo de indígenas mexicas lograron derrotar a los españoles armados. 

Los mexicas usaron durante la batalla el arco, un instrumento armamentístico característico y extendido en el contexto militar mexica. El nombre de los arcos era Tlahhuītōlli, por lo que a sus arqueros se les conocía como Tequihua. Mientras que a la flecha se le llamaba Mītl.

Otra de las armas utilizadas era el llamado Átlatl, a la cual los españoles le decían estólica. Se trataba de un mortífero lanzadardos.

La estólica mexica era un aparato de madera con un mecanismo de palanca con un gancho en el extremo en el que se colocaban las partes posteriores de las tiraderas, las flechas largas.

Tepoztōpīlli: Lanza de madera con una punta ancha cuyos filos eran de obsidiana.

Macuahuitl: Arma de mano consistente en una maza alargada de madera con ambos filos de obsidiana.

Tlacalhuazcuahuitl: Cerbatana fabricada con una larga pieza hueca de madera.

Tēmātlatl: Hondas y boleadoras las cuales eran peligrosos instrumentos bélicos especialmente contra los caballos.

Quauholōlli. Era una gran maza. Un palo de madera con una bola de piedra o bronce en su extremo. Era muy efectiva para fracturar huesos. 

Tlāximaltepōztli o Tepōztli: Era similar al Quauholōlli pero más pequeña con un extremo opuesto había un agujero en el que se incrustaba una hoja de piedra o bronce formando una especie de hacha.

Chimalli: El escudo el cual era redondo con un diámetro aproximadamente 80 centímetros fabricado de cuero tratado y tablillas de cañas sujetas con fibras y algodón entretejido.

Por su parte los españoles usaron otro tipo de armas, aunque su primordial objetivo era escapar por lo que intentaron hacerlo, pero en el camino perdieron algunos de sus objetos de oro como es el caso del lingote de oro encontrado por el INAH y confirmado como vestigio de La Noche Triste.

Armas de los españoles durante La Noche Triste

A diferencia de los indígenas mexicas los españoles estaban armados con armas más letales y modernas.

Pese a las armas más modernas traídas desde España, los mexicas lograron acabar con los españoles durante la madrugada del 30 de junio de 1520 cuando pretendían escapar de Tenochtitlán al puerto más cercano, en este caso Veracruz, donde Hernán Cortés había acabado previamente con Pánfilo Narváez.

Solo para darnos una idea los españoles usaban armas “avanzadas” en su época, eran armas de fuego hechas de metal.

Arcabuz: Era un arma de fuego de corto alcance (50 metros) pero muy potente en comparación a los proyectiles indígenas.

Artillería con cañones: las crónicas los denominan “tiros” sin especificar el tamaño y la categoría. 

Caballos: Elementos militares muy cuidados por los españoles.

Perros adiestrados: Principalmente alanos, mastines y dogos, los cuales eran muy temidos por los indígenas.

Cabe mencionar que pese a que los españoles tenían una gran ventaja armamentística en aquel momento, la sorpresa de los mexicas y el haberlos atacado en un puente ayudó a la victoria.

La Noche Triste se ha convertido en un momento importante para México, ya que fue cuando los indígenas dieron todo de sí para defender su territorio. Parte de la narración hecha por el cronista Bernal Díaz del Castillo dice:

“En un momento dado, algunos capitanes sugirieron a Cortés, herido en una mano, retornar para amparar a los rezagados, y él contestó que los que habían salido era de milagro. No obstante, intentaron regresar por la calzada, pero enseguida se toparon con Pedro de Alvarado, herido, uno de los últimos en escapar del infierno azteca”.

Agregó: “En la laguna quedaron sepultados cientos de españoles y tlaxcaltecas, junto con decenas de caballos y yeguas y el noventa por ciento del tesoro de Axayácatl. Al oír el relato de Alvarado, Hernán Cortés no pudo contener las lágrimas”. 

Lamentablemente meses después de La Noche Triste, ya en el año 1521 la lucha en el Templo Mayor de Tenochtitlán terminó con la conquista total del pueblo azteca, como lo reporta archivos históricos del INAH.

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