Internacional

El empleo se dispara en EE.UU. con el avance de la vacunación

Juan Pedro Quiñonero

Nueva York
Actualizado:02/04/2021 22:34h

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Si en EE.UU. se utilizara la expresión ‘brotes verdes’ para describir una recuperación económica, se quedaría corta con la evolución del empleo, según los datos para el mes de marzo ofrecidos ayer por la Oficina Nacional de Estadísticas Laborales. Los números son más una confirmación del cambio de tendencia en el mercado laboral tras la hecatombe del año pasado con el inicio de la pandemia.

El mes pasado, la principal economía mundial añadió 916.000 empleos, el mejor mes en esta capítulo desde el pasado agosto, cuando la primera ola de contagios por Covid-19 se debilitó y y se reabrieron muchos negocios y sectores que habían permanecido meses cerrados.

El país venía entonces de una crisis del mercado laboral sin precedentes, que eliminó 22 millones de empleos en dos meses -casi 20 millones solo en el mes de abril del año pasado- y que llevó al paro a niveles desconocidos en EE.UU. desde la Gran Depresión, alrededor del 15%.

A partir del verano, se ha recuperado buena parte de lo perdido pero el ritmo de creación de empleo se hundió en el final del año, con una nueva ola de contagios. Aunque todavía hay 8,4 millones de empleos menos que hace un año, ahora los números marcan que el empleo vuelve a coger ritmo con fuerza. Los empleados creados en el último mes son más del doble que en febrero, cuando se añadieron 416.000, y supone el tercer mes consecutivo en el que el mercado laboral se acelera. Buena parte de la recuperación se debe a la vuelta al trabajo de la población femenina, muy importada por la pandemia y a la que le había costado recuperar su empleo tras el verano. Con el cierre de muchos colegios en el curso que arrancó en septiembre, muchas se vieron forzadas a quedarse en casa. En febrero, el 56% de los estadounidenses que se habían quedado sin trabajo eran mujeres. En marzo, ya eran menos de la mitad.

La situación, según los expertos, podría ser incluso mejor de lo que marcan los números. El estado del empleo se midió a mediados de mes, justo cuando el Congreso aprobaba el plan de rescate y estímulo económico impulsado por el presidente, Joe Biden. Los cheques de 1.400 dólares aprobados para estadounidenses con ingresos por debajo de 80.000 dólares al año todavía no había llegado a sus bolsillos, ni el aumento de subsidios a desempleados, ni el resto de partidas de apoyo a pequeñas empresas, ni la extensión del programa de protección de salarios, ni las ayudas a entidades locales y estatales.

Es previsible que esa inyección económica se note todavía más en los meses venideros y que su efecto se asocie e incremento de forma paralela a la vacunación, que también avanza a un buen ritmo en EE.UU. El país ha puesto una media de tres millones de vacunas por día en la última semana, se han administrado 158 millones de dosis y el 24,3% de la población está inmunizada.

Al mismo tiempo, muchos estados han rebajado sus restricciones por covid en sectores económicos, lo que ha facilitado la vuelta al trabajo. El gran motor de la creación de empleo en marzo fue el sector del entretenimiento y la restauración, beneficiado por esa relajación.

Biden ha advertido que no es el momento de bajar la precaución ni de relajar las regulaciones, ante los datos que muestran que vuelven a crecer los casos y que podría llegar una nueva ola de contagios.

«Demasiados estadounidenses están actuando como si esta lucha se hubiera acabado», aseguró Biden, que compareció ante la prensa para celebrar los números de empleo, defender su gestión y presionar al Congreso para que apoye su agenda económica. «El progreso en el que nos hemos esforzado tanto puede darse la vuelta», advirtió.

Biden sacó pecho por la aprobación del paquete de estímulo y por la campaña de vacunación y aprovechó para mandar un mensaje al Congreso sobre el plan de infraestructuras que presentó el miércoles, en el que busca un gasto de más de dos billones de dólares. Defendió que el paquete de estímulo solo ofrece beneficios «temporales» y que el plan de infraestructuras supondrá millones de empleos para la clase trabajadora de EE.UU. «para siempre».

Biden dijo que tras el parón legislativo por la Semana Santa comenzará a reunirse con legisladores demócratas -algunos de sus aliados ven con escepticismo su plan- y republicanos, que han mostrado una oposición férrea a un plan de gasto faraónico. «Rebajar nuestras exigencias es inevitable, sin duda habrá cambios en mi plan», reconoció el presidente. «Pero la inacción no es una opción», dijo sobre un plan de gasto que es popular también en algunos sectores del electorado republicano. «El Congreso debe actuar».

Los legisladores, sin embargo, podrían ver la recuperación evidente del empleo como una razón para oponerse a un plan de gasto de cuatro trillones -en las próximas semanas presentará su segunda parte, centrada en servicios y beneficios sociales- que requerirá del aumento de impuestos para rentas altas y grandes compañías y que aumentará la abultada deuda pública del país.

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