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La pandemia daña la salud de los trabajadores en Mazatlán

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SInaloa.- A casi un año de la pandemia, personal de salud de primera línea de atención a pacientes Covid-19 y paramédicos del Cuerpo de Bomberos Veteranos de Mazatlán dan testimonio de cómo han tenido que enfrentar una enfermedad infecto-contagiosa.

Ha sido difícil el miedo a contagiarse, a llevar el virus a la familia. Pero lo más difícil es no poder abrazar a los padres e hijos. En algunos casos estar separados de ellos, duele y afecta anímicamente. El usar trajes especiales por varias horas, sin poder consumir abundantes líquidos generó enfermedades.

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Deben usar el cubrebocas durante ocho horas y hasta más. El personal médico adulto mayor y con males crónicos se fue a casa y esto provocó más trabajo, seguido de cansancio y estrés.

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Los paramédicos, encuartelados en la estación, también han padecido males y la ausencia de la familia.

En ocasiones ocupan el apoyo de la Policía para que les reciban a los pacientes Covid-19. Actualmente siguen los protocolos, pero la actividad es más ágil y además ya los están vacunando.

“Con la policía se exigió ingreso de pacientes”: Luis fernando leyva Solís, comandante de bomberos

“La pandemia por Covid-19 nos cambió la vida a todos. A casi un año de la enfermedad, el aprendizaje crece todos los días. Pero también ha sido muy difícil estar separados de la familia. Aquí, los 27 elementos de bomberos nos  acuartelamos para cuidar a los padres y a la familia”, resaltó  Luis Fernando Leyva Solís, comandante del cuerpo de  Bomberos Veteranos.

“Desde que inició la pandemia hemos estado a cargo del traslado de pacientes con el virus y en algunos casos fue necesario pedir el apoyo de los elementos de la Policía para que recibieran al enfermo. El tener al paciente en la ambulancia y que se agotaba el oxígeno, se vivieron momentos de angustia y de estrés con la familia”, recalcó el comandante.

“El miedo  a contagiarse, no poder ver a la familia, es muy fuerte. Pero, con el tiempo hoy todo es más organizado. Con el apoyo del Call Center, les gestionan cama para los pacientes y hoy la espera no es tan prolongada. Esto da un poco de tranquilidad. A la familia se le ve de lejos, se mantienen los protocolos y los bomberos estamos a la espera de ser vacunados”, expresó.

“Hubo ansiedad y estrés ante un virus desconocido”: Elena Sánchez, coordinadora de enfermeras 

Elena Sánchez, enfermera y coordinadora del área de urgencias del hospital general, tiene más de dos décadas en esta profesión que le apasiona.

Pero al igual que médicos y enfermeras, pese a estar preparados para atender pacientes infecto-contagiosos, se enfrentaban a un virus desconocido.

Se les capacitó, pero no había un tratamiento para curarlo. “Esto nos generó angustia , estrés y  miedo a contagiarse. Además, tener jornadas de trabajo de 10 y hasta 12 horas, con uniformes de protección que cubrían toda la piel, provocó males sicológicos y físicos “, reconoció la responsable del área de enfermeras en urgencia, donde llegan los pacientes sospechosos del virus.

El personal se redujo a menos del 50 por ciento, por ser población de riesgo al tener una enfermedad crónica degenerativa y por ser adultos mayores. 

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Todo se ha ido superando, pero lo que más duele  es no poder abrazar a los hijos, esposo, y sobre todo a mi madre, con 87 años. No la voy a exponer. El día de las madres fue muy doloroso “, dijo Elena, quien ya está vacunada contra la enfermedad.

“Vivo en  la cochera desde la pandemia”: Adriel Peraza meléndrez, enfermero de urgencias

“Desde que inició el virus, la cochera de mi casa se convirtió en mi vivienda los pocas horas que tenía libre al salir del hospital general”, expresó Adriel Peraza Meléndrez enfermero del área de urgencias.

Al igual que la mayoría de los trabajadores de la salud, enfrentarse a un virus desconocido le causó angustia y miedo de contagiarse y morir.  Lo que más le preocupaba era llevar el virus a su casa y que se enfermera su padre.

“El temor nos llevó a pensar en rentar una casa donde vivir todo el equipo de urgencias, pero se descartó y yo decidí vivir en la cochera de la casa, pero aun así sigo los protocolos sanitarios para no exponer a la familia.

Es casi un año desde el inicio de  la pandemia. Todos los día le hacemos frente a la enfermedad y hasta ahora no me  he contagiado. Nos han vacunado pero nos seguimos cuidando entre todo, ya que el virus lo puedes sacar en la ropa y no puedes poner en riesgo a los seres queridos”, recalcó Peraza.

“Ha sido un año de aprendizaje en atención a los pacientes, organización, también a ser más solidarios con los compañeros del equino de urgencias y todo el hospital”, dijo.


 

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