Internacional

China critica al Papa por denunciar la persecución contra los uigures

Pablo M. Díez

Corresponsal en Pekín
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La equiparación por parte del Papa Francisco de la etnia uigur de China con los rohingya de Birmania y los yazidíes de Irak, dos de los pueblos más perseguidos del mundo, ha enfurecido al autoritario régimen de Pekín. Entre los numerosos asuntos que aborda el Sumo Pontífice en su libro «Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor», escribe que «pienso a menudo en los pueblos perseguidos: los rohingya, los uigures y los yazidíes».

Aunque el Papa ya había hablado antes a favor de los otros dos pueblos perseguidos, es la primera vez que menciona a los uigures, etnia musulmana originaria de la convulsa región de Xinjiang, fronteriza con Asia Central. Arriesgando su acercamiento de los últimos años a China, país con el que el Vaticano no tiene relaciones diplomáticas, Francisco se une a las denuncias internacionales por la reclusión en campos de reeducación de cientos de miles de uigures, hasta un millón según algunos informes. Aunque Pekín negó al principio la existencia de dichos campos, argumenta que son escuelas de formación profesional para acabar con las revueltas y atentados islamistas que se han cobrado cientos de vidas en Xinjiang durante los últimos años.

«El Gobierno chino siempre ha protegido los derechos legales de las minorías étnicas por igual. Personas de todas las etnias de Xinjiang disfrutan de la protección total de sus derechos de subsistencia, derechos de desarrollo y libertad religiosa», afirmó el portavoz de Exteriores, Zhao Lijian, según informa Reuters. A su juicio, «los comentarios del Papa Francisco son infundados».

Las palabras del Sumo Pontífice amenazan con abrir una crisis justo cuando la Santa Sede acaba de renovar su concordato con Pekín para el nombramiento consensuado de obispos. Aunque no se han anunciado los términos en los que se ha prorrogado dicho acuerdo, que fue suscrito en 2018, el acercamiento entre ambas partes era evidente por el interés del Papa Francisco en «normalizar» los lazos con China. De hecho, hasta se negó a recibir en septiembre al secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, por haber criticado la renovación de dicho concordato. Pero, rompiendo su silencio sobre los uigures, Francisco ha decidido denunciar su persecución aún a costa de mejorar sus relaciones con China.

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