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Muere Quino, Mafalda es inmortal

Muere Quino, Mafalda es inmortal

Mafalda fue el personaje más querido de Quino, una figura que acabó conquistando múltiples rincones del mundo. Fue concebida para anunciar electrodomésticos

La misma niña que tanto reflexionó sobre el capitalismo, la economía y el orden mundial es fruto mismo de la sociedad de consumo.

Al poco de publicarse en 1963 el libro Mundo Quino, el primero de humor gráfico de este dibujante argentino, a Joaquín Lavado le piden diseñar a una familia de personajes para poder promocionar los electrodomésticos Mansfield de la firma Siam Di Tella en una tira de diario —todos con nombre que comiencen por M—.

La niña recibe el nombre de Mafalda —por uno de los personajes de la novela Dar la cara, de David Viñas—, pero la campaña publicitaria nunca vio la luz y Quino guardó a su nena en el cajón.

Es finalmente unos meses después, cuando le piden a Quino publicar una tira en el semanario Primera Plana, que Mafalda se convierte en papel prensa y comienza su carrera a la fama.

Vivió en San Telmo

Poco se sabía del hogar de la familia de Mafalda, más allá de que ella vivía con su hermanito Guille y sus padres en el departamento E, en un edificio donde habitaba también su amigo Felipe.

Pero no todos fuera de Buenos Aires saben que ese edificio existió —y existe todavía— en el barrio porteño de San Telmo, en el número 371 de la calle Chile, muy cerca del hogar de Quino.

Quino también se inspiró en la panaderia del padre de un amigo para dibujar el almacén de Don Manolo.

Hoy en la esquina de las calles Chile y Defensa una escultura de Mafalda a tamaño real aguarda sentada en un banco la llegada de los turistas y se ha convertido en una de las principales atracciones del barrio.

Felipe existió realmente, y vivía en Cuba

Al mejor amigo de Mafalda le encanta fantasear, jugar a ser El Llanero Solitario y retrasar todo lo posible los deberes de la escuela.

Pero quizás lo que más defina a Felipe son sus dientes de conejo y su cara alargada, con pelo despeinado.

Esas mismas facciones son las del periodista argentino Jorge Timossi, quien trabajó en la agencia cubana Prensa Latina y fue un buen amigo de Quino.

Hasta en la sopa

Mafalda está en todas partes. Y no sólo porque sus libros hayan sido traducidos a 30 idiomas. En el barrio de Colegiales, en Buenos Aires, hay una Plaza Mafalda. Y en el de San Telmo está la escultura de la niña en tamaño real, del artista Pablo Irrgang.

Pero también bajo tierra hay un homenaje a la tira. En la estación de Subterráneo de Perú, en la capital argentina, hay un mural de “El Mundo Según Mafalda”.

Y en el metro de París, en la estación Argentina, Mafalda observa atenta desde un mural a figuras de la ciencia, la política o las artes de Argentina, como Jorge Luis Borges.

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